Toda verdadera educación consiste en la formación del hombre tal cual debe ser.
La persona humana, creada por Dios, viene al mundo a vivir en sociedad con un cúmulo de derechos y obligaciones que lo relacionan con Dios, con los otros hombres y consigo mismo.
A través de los años y siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, el hombre aspira a la posesión de Dios, finalidad última de su existencia.
Para lograr esa triple integración del hombre consigo mismo, con la Sociedad y con Dios, la Compañía de Jesús cuenta con un sistema pedagógico, fruto de las experiencias de cuatro siglos, y que se acomoda a las exigencias de lugar y tiempo mediante el Reglamento propio de cada Colegio. Su finalidad es formar personalidades armónicamente desarrolladas y capaces de influir cristianamente en la marrha de la Sociedad.
Para ello los Colegios de la Compañía de Jesús atienden a la totalidad del hombre en sus aspectos:
Por eso los Jesuitas cuentan con:
* La continua motivación de la conducta, los ejercicios de piedad, la paternal pero estricta disciplina, el ambiente escolar seleccionado.
* La práctica de los Ejercicios Espirituales universalmente reconocidos como eximia forja de voluntades y como medio de formar la conciencia cristiana.
* La Congregación Mariana como escuela mundialmente acreditada de formación personal y apostolado.
* La dirección individual de los alumnos en el trato íntimo con un sabio Director Espiritual.
Dentro de los programas obligatoriamente impuestos por el Estado los Jesuítas procuran:
* Evitar toda prisa en la formación insistiendo en las repeticiones resúmenes, repasos... atendiendo a la formación íntima de la personalidad intelectual más que a una fácil y superficial erudicción de tan lamentables consecuencias en la pedagogía actual.
* Activar constantemente el trabajo serio y reflexivo mediante los ejercicios personales, trabajos literarios... periódicamente controlados por el Profesor y cuyos resultados se pasan al conocimiento de las familias mediante los boletines de calificaciones.
* Cultivar más intensamente a los que puedan y quieran conseguir una formación personal más profunda en las Academias de Oratoria, Literatura, Sociología...
* Celebrar frecuentemente actos públicos donde los alumnos muestren lo aprendido en las clases y adquieran las formas necesarias para presentarse en público.
* Desarrollar armónicamente el cuerpo mantenerlo en su vigor juvenil por medio de deportes seleccionados y gimnasia adecuada.
Por eso los Jesuítas insisten en:
* El sentido jerárquico de la disciplina y obediencia a toda Autoridad legítimamente constituída dentro y fuera del Colegio.
* El respeto y consideración a todos los miembros de otras clases o partidos sociales, dentro de las normas de justicia y caridad cristianas.
* El sentimiento noble de la emulación que estimula la actividad del joven dándole fuerzas para venácer los obstáculos y proporcionándole una meta digna de sus aspiraciones y el gozo de alcanzarla.
* El sentido de responsabilidad y de la influencia personal en orden al bien común por medio de los cargos y dignidades.
Esta armónica conjunción de actividades es la que ha de hacer del niño de hoy el hombre completo que pueda trabajar mañana por la Religión y la Patria. Este es el ideal de los Colegios de la Compañía de Jesús contando sobre todo con:
* La Gracia de Dios de quien depende todo apostolado.
* La libre cooperación del educando ya que sin voluntad de educarse nadie puede educar.