Discurso Acto de Graduacion 2009

DISCURSO ACTO DE GRADUACIÓN PROMOCIÓN 2009

 

Señora Viceministra para la gestión pedagógica del MEC: Lic. Diana Serafíni


Rvdo P. Carlos Canillas, Provincial


Dr. José María Cabral, decano de la facultad de Ciencias Jurídicas y diplomáticas de la UCA

Compañeros y compañeras de misión en el colegio: directivos, técnicos, profesores y profesoras, personal administrativo en general.
Señores miembros de la Asociación de padres del Colegio y representante de los estudiantes: Jorge Galindo Molinas.

Queridos padres, madres, familiares y amigos de los Egresados y Egresadas.

Flamantes Bachilleres de la Promoción 2009. ¡Bienvenidos sean todos!.

La ceremonia de Graduación de bachilleres es un acontecimiento muy significativo y emotivo y es una de las actividades más importantes del proceso pedagógico institucional, debido a que como resultado de la misma, los nuevos bachilleres tendrán incidencias a nivel social, educativo, como también en el ámbito laboral.


Significativo porque vemos coronado el esfuerzo de tantos años y emotivo porque aquellos a quienes hemos ofrecido lo mejor de nosotros durante su vida escolar, tenemos que decirles Adiós.


Este año, por Resolución Ministerial, la promoción se denomina “Asunción Escalada, primera maestra paraguaya”. Mujer de temple, valiente, renombrada figura de la docencia paraguaya de la post guerra del 70.


Al iniciar este discurso, y embargado de muchos sentimientos, me permitiré dirigir unas palabras a nuestros flamantes egresados y egresadas de la Promoción 2009, protagonistas dilectos de esta ceremonia, para luego, rompiendo quizá con el protocolo que se estila para estas ocasiones, confiarles a todos ustedes, querida familia de Cristo Rey, una noticia más particular.


Queridos jóvenes, Egresados y Egresadas de la promoción 2009:
En nombre de todos los que les hemos acompañado durante estos largos años en su proceso de crecimiento como personas en su dimensión biológica, psicológica y espiritual,  y que les hemos visto crecer, les hemos acompañado, a veces impetuosamente y otras veces, respetuosamente, dejando que el Señor también vaya moldeando la arcilla conforme  a su voluntad y bien querer, quiero compartir con ustedes algunas ideas en esta última noche de Encuentro.


En primer lugar, aunque sintamos en nuestros corazones sensaciones diversas que van desde la confianza y temor, la alegría  y la tristeza, y aunque las lágrimas no nos permitan ver con claridad y nos delata en  nuestra fragilidad, quiero invitarles a dar Gracias a Dios por tanto bien recibido.


Hoy, que la vida les lanza, a campo traviesa hacia el futuro incierto o prometedor, ahora, queridos jóvenes es la hora de proponerse hacer del Amor de Dios la ROCA en que cimentarán sus proyectos y metas irrenunciables.


Permítanme recordarles la importancia de forjarse un ideal y apropiárselo para hacer frente a los nuevos desafíos que en la nueva etapa de sus vidas van a encontrar. Y como ustedes mismos han dicho: Esta carrera todavía no termina. Recién comienza.


La sabia joven y fuerte que corren por sus venas les animará para emprendimientos importantes, pero también la fragilidad de nuestra condición humana, les llamará a la conformidad, a la vanidad, a la acomodación y a un estilo de vida egoísta. Les animo, queridos jóvenes, egresados y egresadas de la promo -09 a vivir la vida a fondo. No permitan que la vida pase, en derroche. escurriéndose por la epidermis. No permitan jamás que sus anhelos más sinceros del alma mueran, aquellos aprendizajes que marcaron sus vidas y sus historias, tanto dentro como fuera del colegio, traicionados, quizás, por el lado frágil de sus existencias o tragados por la ruleta social sin poder batir sus alas.


Queridos jóvenes de la Promoción 2009. La vida es maestra y es sabia. Y, es así que una de las lecciones que pronto nos enseña es que, cuando damos espacio en nuestras vidas a la desesperanza y a la derrota, o nos inyectamos el veneno de la envidia y de la ambición, nos volvemos menos parecidos cada vez a nosotros mismos, a nuestra propia imagen que -¡no lo olviden!- es también imagen y semejanza de Dios-Creador.


Es muy importante tener en cuenta la razón de ser y de existir. En definitiva, el sentido de nuestras vidas. De lo contrario, seríamos como navegantes que van a la deriva, sin una hoja de ruta con que guiarse, sin la ilusión de tocar tierra firme; resignados a no divisar las orillas de un destino mejor, ni a poder contemplar el vuelo grácil de las gaviotas que anuncian “buen puerto”. El que no la ha descubierto nunca, o el que la haya perdido, estará a merced de azarosos vientos que los arrastrarán hacia temerarias aventuras que, casi siempre, acaban en naufragios.


Que el “Principio y Fundamento” de sus existencias sea, pues, el amor. Pero, un amor resucitado y redimido de toda la farsa social en que hoy se halla envuelta esta palabra. Un amor que, en cada uno de ustedes, sea capaz de cobrar nuevo significado. Un amor, entonces, que nace de la fidelidad a la propia condición de criaturas divinas, hechas por y para los demás.


Queridos egresados y egresadas. Tengan en cuenta que la vida no es solo estridencias. Agudicen sus sentidos, redescubran a cada paso el gusto por las cosas esenciales, sabiendo que “lo esencial es invisible a los ojos” como nos enseñó El Principito.


Vivan en la verdad. Aprendan a mirar más allá de las apariencias, de lo que seduce, de lo que puede llegar a obnubilar las conciencias, de lo que está de moda, de las cosas que pretenden arrastrar todo a su paso, sin respetar nuestra libertad.


Ustedes son conscientes de la realidad que les espera. Ustedes, queridos egresados y egresadas, son nuestra carta de presentación como institución educativa de los jesuitas. Ustedes son nuestro rostro como Colegio Cristo Rey.


Sería lastimoso que, cuando nuestros caminos se bifurcan y han de tomar nuevos rumbos por los senderos que aguardan a cada uno o por los que cada uno elijan, algunos prefieran transitar por los caminos fáciles, haciendo caso omiso de las señales que le indican su propio norte. Sería penoso, pero el peligro es real y está latente. Por lo tanto, es a partir de este instante crucial de sus vidas, que han de echar mano de las cosas que han recibido.


Estoy seguro que en sus alforjas, llevan los instrumentos que les han proporcionado, con esmero, sus padres y profesores en el tiempo de la siembra. En los rigores de la dura faena que a veces les ha de deparar la vida, no dejen morir las semillas de fe, de amor al prójimo, de servicio a los demás, de compromiso profundo y radical con la construcción de un mundo y una humanidad más justa y fraterna. Apunten hacia horizontes lejanos y no se  amilanen por y ante las dificultades. Encaren los acontecimientos que la vida les depara con la visión y experiencia de Ignacio: En todo amar y servir. De seguro, la bendición de Dios y la fuerza de su Espíritu nunca les faltará.




DESPEDIDA DE LOS EGRESADOS Y LA COMUNIDAD EDUCATIVA


 


Ahora, habiéndoles anticipado el anuncio de una “noticia más particular”, les comento que mis superiores de la Congregación y de quienes  hasta ahora, recibí la Misión de la Dirección General del Colegio, me han destinado a emprender una nueva tarea: Llevar la Dirección Nacional de la obra FE Y ALEGRÍA. Obra muy apreciada por la Compañía de Jesús. Una obra que atiende las necesidades de los más carenciados y a quienes uds, bien les conocen.


Dice Anatole France, “Todos los cambios, aún los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía” y, aunque humanamente es imposible sustraerse a esta tensión interior, generada por los afectos, sin embargo, reconozco que en los instantes decisivos de la vida, tanto la de ustedes como la mía, nos encontraremos ante situaciones, que si no fuera por la fuerza de la fe y en la certeza que experimenta quien se abandona, aún en la oscuridad del no ver pero confiado en el infinitamente creativo y amoroso que es papá Dios, nos resultará complejo y difícil tomar decisiones.


Hemos de ir optando, cada vez con más generosidad, por ser fieles a la llamada que, de formas a veces paradójicas y tal vez dolorosas, nos hace Dios. Hemos de trascender aunque suponga esfuerzos, vacilaciones, y como les decía hace un momento, aunque la facilidad o la comodidad nos llamen a la puerta.


Las personas pasan, las instituciones quedan”, versa una trillada frase. Es verdad, pero, es verdad también que nuestra “biografía humana” se nutre de sus circunstancias, de las huellas y de los recuerdos que las personas y los acontecimientos fueron dejando en ella.


Las historias de alegría y dolor, de esperanza y desolación, de vida y de muerte, de enfermedad y salud que administré durante estos años en el colegio, eso no es cuantificable pero marca profundamente mi vida y por supuesto, forma parte de la historia del Colegio.
Doy gracias a Dios por la oportunidad brindada de trabajar durante un buen tiempo en el Colegio Cristo Rey. En él crecí personal y profesionalmente mediante el acompañamiento cercano y fraterno de mis compañeros de gestión y las oportunas intervenciones de los demás miembros de esta gran familia de Cristo Rey.


Por ello, al terminar, les digo a cada uno de los  miembros de la comunidad educativa de Cristo Rey, a ustedes jóvenes egresados y egresadas: Gracias por el cariño y la colaboración. Pido disculpas por no estar siempre a la altura de las circunstancias y sepan que aún en la distancia, contaré con sus oraciones.


Que el niño Dios, nacido de María y cuya fiesta estamos pronto para celebrar, bendiga a todos en el año 2010.


Muy buenas noches.




P. Carlos Caballero sj


Asunción, 11 de diciembre de 2009


Colegio Cristo Rey, Institución Educativa de los Jesuitas © 2009 - 2014 Todos los Derechos Reservados
Webmaster